( Editorial-2-II-1856)
Desde algunos días a esta parte se ha discutido sobre la causa probable de la depresión que sufre el comercio y la poca animación que reina en toda clase de industrias. Después de argumentar lógicamente han decidido que todo esto proviene de las enormes sumas que tienen que pagar los comerciantes al Estado y Condado por impuestos, y a la ciudad por licencias. Por ejemplo una persona con cierto capital no puede evitar de ninguna manera esta clase de gasto y sucumbe al fin bajo el peso de las extorsiones en nombre de protección y libertad..
Nos aventuramos a sugerir una idea que confiamos será bien recibida por nuestros lectores. Decimos que se haga una petición a la presente Legislatura para retirar inmediatamente la carta de la ciudad. Esto es, abolir el empleo de Mayor y Concilio Común,etc. y quedar todos libres de comprar y de vender lo que se nos antoje sin tener que dar cuenta de ello a nadie. Algunos dirán que estamos perdidos si se hace tal cosa, y les preguntamos en nombre de todos los habitantes de este pueblo ¿ qué hacen o que han hecho el Mayor y el Concilio Común para protegernos de los malvados? ¿Cuál es la policía que tiene? ¿Cuáles son las obras públicas que ha construido y qué bien se ha sacado de ello? Nada...
¿No sería muchos mejor, decimos, quitarnos de todo esto y vivir como nos plazca? Cuando el pueblo aumente entonces tendrá una carta mejer que la presente y más adecuada a sus necesidades exigentes.
Hágase tal petición y 90 entre cien la firmarán. Estamos seguros de esto. Ya estamos cansados de estar pagando licencias para vender y comprar; por el privilegio de trabajar en nuestros propios negocios, etc., etc. y libres de este peso adelantaremos rápidamente. Ahora reciben los honorables empleados tanto dinero que les ha sido imposible dar una cuenta exacta en dónde lo han gastado.
Ofrecemos nuestras columnas para la discusión imparcial de esta materia.
(El Clamor Público, Los Ángeles, California, 2-II-1856)