La educación
En nuestro número del sábado último dijimos que el mal que aflige a la sociedad consiste principalmente en la educación que ,salvo raras y plausibles excepciones, se da los niños. En apoyo de nuestro aserto, vamos hoy a explanar algunas ideas acerca de cómo los padres de familia deben ejercer con fruto uno de los principales deberes, a fin de evitar en lo posible que sus hijos sean viciosos y desnaturalizados.
La educación como la enseñanza puede ser de dos maneras :natural y sistemática o razonada. La educación natural depende de las circunstancias en que se desenvuelve el individuo; las impresiones del niño, las escenas que pasan a su vista, los ejemplos de la familia y de las personas con quienes está en contacto, los cuadros que la naturaleza ofrece a su contemplación, todo le inspira sentimientos , determina su voluntad, forma su carácter y le hace adquirir hábitos buenos o malos, según sean las circunstancias , La educación sistemática , propiamente dicha, consiste en la acción libre y reflexiva del padre, madre , maestro o tutor encaminada a formar el corazón del niño, a cultivar la inteligencia y robustecer el cuerpo.En la educación del hombre sucede lo propio que en el desarrollo y crecimiento de las plantas; lo que son para el ser racional las circunstancias que le rodean, es para la planta el terreno, el aire, el sol, la lluvia; la educación razonada y directa de los padres o el maestro ,es para la criatura racional lo que la acción deel jardinero, conforme a las reglas del arte fundadas en la observancia y la experiencia, es para el vegetal,.
La educación en uno y otro sentido puede y debe atenderse con especial cuidado y diligencia en el hogar doméstico y en las escuelas. Allí pasa el niño la mayor parte del tiempo por espacio de algunos años, precisamente en la edad más tierna, cuando las impresiones se graban de un modo indeleble en su imaginación; por consiguiente ,allí es necesario contrarrestar el influjo de la circunstancias exteriores que son perjudiciales, habituándolo a la práctica de la virtud, al propio tiempo que se le instruye con cosas útiles.
La educación moral , así como la religiosa, se funda en la ley natural y en la revelada, de suerte que ambas tienen el mismo principio e igual tendencia, y la primera está comprendida en cierto modo , en la segunda. Se distinguen, no obstante, en que en la religiosa domina la idea de Dios y en la moral la idea del deber la cual está mucho menos al alcance de los niños que la de Dios, a causa que las nociones del bien y el mal , de lo justo y lo injusto, son demasiado abstractas para ellos. Por eso conviene referir los preceptos morales a los principios religiosos, en cuanto sea fácil, mucho más siendo las creencias religiosas la mejor garantía de las costumbres; pero sin olvidar el objeto, es decir; habituando a cumplir los deberes por obedecer a la voz de la conciencia, pues el sentimiento religioso y el moral aunque fundados en el mismo principio, provienen de dos disposiciones diferentes. Las mismas prácticas expresadas antes, los ejemplos y las explicaciones particulares son los medios de educación moral.
Cuando el niño ha contraído algún vicio o mal hábito, se apela a medios especiales con mucha prudencia. Si no hay más que sospechas , se le observa y vigila con diligencia, guardando reserva para no exponerse a darle idea de lo que acaso ignora, o a una negativa obstinada a que no hay medio de contradecir. Cuando las señales son ciertas, es preciso hablarle en particular , censurar la conducta que observa y hacerle ver las consecuencias; pero con afabilidad , con sentimiento, que es el medio de hacerle confesar la verdad, envuelta en lágrimas de dolor y de arrepentimiento.
La salud , la robustez , la agilidad y la destreza y los hábitos de orden , fin principal de la educación laica, puede también favorecerse de una manera directa en las casas de familia y en escuelas. Los consejos higiénicos más comunes, explicados con claridad y sencillez, confirmados con ejemplos palpables ,el cuidado del asco y limpieza, la buena distribución de los ejercicios y la dirección de los los juegos en las salas, patios o jardines, son medios de educación física practicables en todas partes. De ese modo se conserva la salud, se robustece y adquieren agilidad los órganos del cuerpo, y se habitúan los niños a la regularidad y al orden, hábitos que suelen constituir el bienestar y prosperidad de las familias.
A estos cuidados deben dedicarse los padres, pero más especialmente las madres durante la tierna edad de los niños, con lo que cumplirán la más importante de sus obligaciones ante Dios y el mundo, cual es la educación de su hijos, base de una sociedad moralizada.
( El Crepúsculo, San Francisco, Cal,28-III-18874,pág.2)